Durante mí carrera, he tenido la oportunidad de conocer diferentes puntos de vista que me han hecho reflexionar a cercar del papel que cumplen los medios de comunicación en la sociedad y del deber que tenemos como comunicadores de emplear los medios para bienestar de la colectividad; sin embargo, y pese a que ya estoy por recibir mí título, no dejo de cuestionarme el papel que juega la televisión en la sociedad colombiana, ya que éste es uno de los medios con mayor influencia en la cultura y en la construcción de la misma, pues es ella (la televisión), quien contribuye a generar  una serie de múltiples narrativas y discursos que intervienen directamente en el comportamiento de los individuos.

Para nadie es un secreto que la televisión es uno de los medios con mayor alcance en la sociedad y un claro ejemplo de ello, es que en cada uno de los hogares colombianos, el televisor no se cuenta como un electrodoméstico más, sino que es un elemento imprescindible, bien sea para mantenerse informados o para entretenerse, incluso en los lugares más apartados de las ciudades donde la situación de las familias residentes en estas casas no cumplen con los estándares mínimos de calidad de vida.

Por lo mencionado anteriormente, este ensayo tiene como finalidad hacer una pequeña invitación a reflexionar a cerca de la televisión y su función social en la cultura colombiana, para ello, iniciaremos con un breve recuento de la historia de la televisión en el país hasta nuestros días, enfocándonos primordialmente en una crítica constructiva de cómo influye la televisión en nuestra sociedad, tomando algunos actuales elementos que la conforman como: Las telenovelas y los realites shows, ya que en cada uno de ellos se ve reflejado el quehacer diario.

Así llegó la televisión a Colombia

“El 13 de Junio de 1954 es inaugurada oficialmente la Televisión en Colombia, como un servicio prestado directamente por el Estado, en el marco de la celebración del primer año de gobierno del General Gustavo Rojas Pinilla. A las 7 p.m. no solo se escuchan las notas del Himno Nacional de la República , lo realmente novedoso, es que el sonido viene acompañado de las imágenes de la Orquesta Sinfónica de Colombia. Seguido al Himno Nacional El General Rojas Pinilla se dirige al País desde el Palacio San Carlos, actual Ministerio de Relaciones Exteriores, y declara oficialmente inaugurada la Televisión en Colombia”.1

Fue así, como las lecturas y la cotidianidad de las noches familiares tuvieron un cambio radical; en las salas de las casas ya no se oían los diversos murmullos de los diálogos familiares, ni la risa de los niños jugueteando por los pasillos, ahora la cita de todas las familias colombianas eran con los nuevos personajes que pronto serian conocidos popularmente por su aparición en la televisión. De la noche a la mañana todo la realidad colombiana cambió, el tema del día ya no era lo que en la radio se escuchaba, ní lo ocurrido el día anterior. Ahora todo giraba alrededor de la novedad televisiva.

Sin pensarlo y quizás sin saberlo, la aparición de la televisión en la sociedad colombiana trajo consigo una gran cantidad de alteraciones en las costumbres de esa época, no importaba sí la programación era atractiva o no para el televidente, o sí las personas que aparecían en pantalla lucían jóvenes y bellas, en ese momento de la historia, lo realmente importante era contagiar al público de esa magia televisiva que le permitía al espectador darle rienda suelta a la imaginación.

Tal fue la acogida de la televisión en el país, que en “noviembre 17 de 1954 para difundir el uso de la televisión, el general Gustavo Rojas Pinilla expide un decreto con el que se autoriza comprar 15 mil aparatos para que la gente los adquiriera a través de créditos con el Banco Popular de Bogotá” 2, difundiendo así por todo el país este nuevo medio de comunicación que le daría paso a variados programas, los cuales, con el tiempo, captarían la atención de los televidentes, mostrándose como un amplio menú, en donde cada uno de los espectadores podrían escoger el programa que más les apeteciera.

Inicialmente este medio de comunicación fue traído al país para cumplir una función educativa, ya que esa era una de las prioridades del gobierno de turno,  por eso los programas de la época se basaban únicamente en la lectura de las noticias, grupos de baile o músicos que interpretaban en vivo sus instrumentos. Sin embargo, con el pasar del tiempo, la función de la televisión fue cambiando ya que nacen nuevos programas y con ellos nuevos cambios culturales de la vida cotidiana.

“Sin duda alguna, este invento trajo consigo múltiples cambios de carácter social en la conducta de los colombianos, ya que de alguna manera rompió con los esquemas de comportamiento tradicionales; antes de que la pantalla chica entrara a los hogares el 13 de junio de 1954, las familias departían unidas en torno a charlas o lecturas. A partir de ese día, el televisor se convirtió en un compañero insustituible de los colombianos de todos los estratos”.3

Y es justo aquí en donde la televisión poco a poco empieza a cambiar su función inicial ya que la educación queda en un segundo plano y se empiezan a producir una serie de programas que van dirigidos hacia un nuevo público lleno de curiosidad, receptivo a  ver el mundo tal cual se lo muestran; sin cuestionamientos, sin críticas, sin restricciones, un público que por primera vez gracias a la televisión, se siente incluido y aceptado dentro de ese gran grupo social llamado mundo, en donde los avances tecnológicos son el eje central del progreso mundial.

Atrás queda esa Colombia lejana y desconocida, en ese momento empieza a sentirse el  peso del reconocimiento social de los unos a lo otros, sin importar que tan lejos se esté, lo importante en ese entonces, era abrirle la puerta a la modernidad en compañía de toda su tecnología.

Supongo que nadie se imaginó en ese momento, que la televisión iba a generar tantos cambios en el comportamiento de las personas y mucho menos que iba a convertirse en una herramienta clave para la creación de nuevas necesidades; sin quererlo, de la noche a la mañana la famosa caja mágica abrió las puertas de un mundo desconocido para muchos y de un arma muy poderosa para otros, ya que a través de esa caja, iban a ser capaces de implantar nuevas necesidades y estilos de vida, hasta el punto de crear diferentes formas de pensar y de actuar frente a la sociedad.

Es así, como rápidamente se empiezan a crear una serie de programas que contribuyeron a la creación de nuevos estilos de vida; uno de ellos, es la telenovela, ya que en ella se plantea un nuevo género narrativo sobresaliente en la televisión latinoamericana, pues a través de las imágenes, se plasman diversas situaciones  con las cuales el público logra identificarse basándose en las historias allí contadas, permitiéndole al televidente  por un breve momento, disfrutar fantasiosamente con las comodidades surrealistas de sus personajes.

En nuestro país, desde un comienzo, la telenovela ha tenido una fuerte y notable influencia en los comportamientos de la cultura colombiana ya que en ella no solo se logran reflejar las situaciones de la vida real, sino que también se muestran y recrean algunos estilos y comportamientos regidos por la fantasía telenovelesca. A continuación, haremos un pequeño recuento de los inicios de la telenovela en el país y de las causas y efectos que tuvo en la sociedad de ese entonces.

La telenovela

Desde sus inicios, la telenovela ha sido catalogada como uno de los elementos con mayor importancia en la televisión y aunque para muchos es el patito feo de este medio, para otros es un elemento importante ya que logra establecer una dinámica constante entre el público, los creadores de las historias, la fantasía y la realidad,  logrando de esta manera fortalecer el hilo de comunicación con los televidentes, ya que gracias a las representaciones de la cotidianidad o con la creación de varias situaciones que se salen del contexto real, los televidentes pueden dejarse llevar por un breve momento y sentirse identificados, valorados e importantes para  la sociedad, sin importar qué tan cierto pueda llegar a ser esto.

Inicios de la telenovela en el país

Fundada en octubre de 1956, Punch fue la primera programadora de televisión colombiana y la primera en lanzar telenovelas; en 1959 hace el estreno de la telenovela El 0597 está ocupado, protagonizada por Raquel Ércole, Rebeca López  y Elisa Montojo y dirigida por Eduardo Gutiérrez. Este guión contaba “la historia de un hombre que por equivocación llama a una cárcel de mujeres, una de ellas contesta y así comienzan un romance telefónico. Pero los descubren y descuelgan el teléfono para que él siempre lo encuentre ocupado” 4.

A pesar de que solo se transmitía tres veces por semana, la telenovela tuvo una gran acogida, no solo por la historia que en ella se contaba, sino por el alto nivel de actuación que tenía la producción, ya que se transmitía en vivo y en directo y la exigencia actoral que tenían los artistas era muy alta.

Años más tarde en 1975 la obra ” La Mala Hora “, escrita por el Premio Nóbel de literatura Gabriel García Márquez, es llevada a la televisión colombiana, convirtiéndose en la primera novela adaptada a la pantalla chica de este autor y en 1977 es emitida por R.T.I. (Radio Televisión Interamericana), programadora que fue fundada en abril de 1963;

Otras novelas de escritores latinoamericanos que también fueron adaptadas para la pantalla chica fueron: El Gallo de Oro, de Juan Rulfo, La tía Julia y el escribidor de Mario Vargas Llosa, Gracias por el fuego, de Mario Benedetti y Castigo Divino, de Sergio Ramírez, entre otras.

Primeros efectos sociales del teledramon en Colombia

Una de las características importantes del género de la telenovela es que gira en torno a una serie de situaciones amorosas, en donde la lucha de las clases sociales por alcanzar un mejor estilo de vida, van de la mano con la disputa entre el amor y el odio; aquí, los buenos y malos conviven en una misma casa y a pesar del gran número de batallas perdidas, al final los buenos siempre alcanzan la victoria.

Colombia no se escapa a este tipo de telenovelas rosas, allí se “cuentan historias de amor, desde el comienzo de una relación de pareja se establecen una secuencia que se inician con el enamoramiento, continúan- se extienden morosamente – con las dificultades que deben afrontar los amantes amanera de estrategia que mantienen la atención y tensión del receptor, de lo contrario, no habría nada que contar. Esta historia inevitablemente ha de culminar con un final triunfalista en el cual borra súbitamente las contingencias del entorno social que produjeron la trama, según una escala de valores telenovelesca, donde el antiguo pobre- empleada del servicio, prostituta, camionero, taxista, vaquero o campesino, se transforma míticamente en el magnate burgués, rey Midas, propietario de tierras y empresas y por tanto de personas. Se trata de una historia similar a los cuentos de hadas”. 5

Gracias a ello, desde el momento en que la telenovela empezó a surgir en el país, las amas de casa, ya no sólo se dedicaban a lavar, planchar y cocinar, sino que también le sacaban tiempo a su novela favorita, en donde el relato de la mujer virginal, hermosa y pobre se entrecruzaba con las fantasías de un joven inteligente, millonario y apuesto que se fijaba en ella, pero la diferencia social que existía entre los dos, hacía de su amor un imposible; sin embargo y a pesar de los engaños, la maldad y el sufrimiento, esta pobre mujer alcanza la dicha más grande… Ser una mamá  millonaria, bonita y feliz junto al hombre que ama.

“La telenovela es la dramatización y representación de la vida cotidiana con todos los problemas, conflictos, resoluciones y comportamientos que en ella se relata. Tiene todos los recursos narrativos suficientes para hablar de la vida auxiliada de la ficción. Habla de acontecimientos ordinarios, situaciones inesperadas de todas las historias con inicio, desarrollo y fin. Cuenta la vida o gran parte de ella, refleja aspectos fundamentales de nuestra realidad, de nuestro acontecer y de nuestro hacer inmediato”.6.

Tal como lo mencionaba gracias a este tipo de relatos, el público, sobre todo las amas de casa, se involucran de lleno con estas historias, logrando identificarse con la protagonista, no por la fantasiosa situación que se muestra en la telenovela, sino por la momentánea felicidad que se vive en el relato, dándole en ese momento a la mujer colombiana, un pequeño espacio de entretenimiento, en donde los sueños se convertían en realidad, respondiendo de alguna manera, a algunas de sus necesidades de reconocimiento y desfogue de sentimientos o estados de ánimo que ellas carecían.

Según la periodista Assumpta Roura (1993), las audiencias femenina son muy altas, argumentando que en las telenovelas se encierran todos los racionamientos – en este caso tan excesivos como tópicos -  que explican aquello considerado tradicionalmente como exclusivo femenino: el mundo de los sentimientos, la maternidad, la sumisión al hombre (héroe – guerrero) y que le distancia de los considerado exclusivamente masculino.7

Es por eso, que las mujeres se sienten identificadas con la telenovela, ya que al final de la trama se sienten recompensadas con ser bonitas, respetadas, amadas y condecoradas por todo su sufrimiento; sin embargo no podemos aislar a los hombres, ya que ellos por su parte se identifican en algunos casos con las telenovelas, lo cual se puede percibir porque lucen el estereotipo ideal del personaje de moda, con sus trajes, corte de cabello, porte y sexapel.

Debido a esto, la sociedad es uno de los elementos más importantes que entran a jugar en este modelo comportamientos, ya que quién de los actores sociales que la componen,  no deja de soñar con las casas grandes, los autos, el dinero y la ajetreada vida social, en donde nadie se preocupa por dinero, porque en las telenovelas, los pobres al poco tiempo se convierten en millonarios.

La telenovela ha generado ciertos estilos y comportamientos en diferentes formas y estilos, ya que esto va ligado con la época en la que fue transmitida. Hoy en día, aunque la telenovela va dirigida para las amas de casa, la situación del mundo actual, obliga a que no solo sea a ella a quienes se dirigen las historias, puesto que el papel de la mujer en el mundo ha cambiado de manera vertiginosa, a tal punto que el estereotipo de la mujer que se encargaba de los oficios de la casa mientras el esposo llegaba de trabajar, ya no es, en muchos casos aplicable hoy en día.

Es por ello, que la telenovela desde ese entonces, hasta la actualidad, ha desempeñado un papel importante en la sociedad, ya que a través de ella se logran una cantidad de identificaciones y representaciones colectivas e individuales que logran capturar la atención del público, creando ciertos modelos y estilos de vida que incentivan a los espectadores a recrearlos

El papel que juega la mujer como espectadora, se ve reflejado claramente en la publicidad de esta época, ya que todos los comerciales eran creados en torno a las necesidades para los quehaceres de la casa, por ejemplo: Los productos de cocina, de aseo personal, de aseo general, los productos alimenticios, etc., siendo los medios de comunicación, factores influyentes para el desempeño de la mujer en la sociedad.

Nuevos aires y facetas de la telenovela en el país.

Con el pasar de los años, la telenovela colombiana se ha caracterizado por ser muy original a la hora de recrear diferentes historias, ya que en muchas de ellas, se han dado a  conocer las diferentes costumbres de las regiones del país, acompañadas de historias llenas de fantasía y romanticismo, las cuales poco a poco fueron influyendo en la identificación colectiva e individual de los colombianos y es justo aquí donde empieza una nueva etapa de esta narrativa, pues la cotidianidad del público colombiano se ve reflejada en la famosa pantalla chica.

Muchas de las telenovelas colombianas han sido famosas, no sólo por la narración que en ellas se utiliza, sino por lo novedoso de sus temas,  ya que se sale del esquema normal del melodrama y proponen para el público una narrativa muy particular, ya que utilizan un lenguaje propio, alejándose de las relatos normales de las telenovelas latinoamericanas y dándole un respiro al mercado internacional.

“La telenovela colombiana siempre se ha presentado como un fenómeno distinto en Latinoamérica, exponiendo desde sus inicios historias y personajes que reconstruyen los rostros y los conflictos de la clase trabajadora del país. 8.

Aquí, una pequeña muestra de las novelas más destacadas en este género novelístico que han marcado una notable diferencia con el drama de la telenovela convencional:

Los Cuervos (1884- 1985): Fue una de las primeras telenovelas que estrena una serie de historias dramáticas, los cuales son desarrolladas en un antigua casona solitaria. Con una diferencia notable en su argumento y era que no tenía una sola historia principal sino varias historias entrecruzadas con un transfundo de suspenso. Escrita por Julio Jiménez, uno de los más prolíficos y sui generis libretistas colombianos.

Gallito Ramírez (1986): Aquí es un muchacho pueblerino y soñador, que emplea sus días dándole curso a su sueño de ser boxeador. La familia adinerada de ” La Mencha quien es caprichosa, burlona, dulce quiere a “Gallito” pero no quiere que sea boxeador. Sin embargo y a pesar de todos las adversidades, ellos logran superar las diferencias sociales y ser felices.

Caballo Viejo (1988): Escrita por Bernardo Romero Pereiro, y catalogada como su mejor libreto. Creó personajes inmortales como Epifanio del Cristo (Carlos Muñoz), Cena Martínez (Consuelo Luzardo) y Reencarnación Vargas (Luis Eduardo Arango).

En conclusión la telenovela es, y seguirá siendo uno de los íconos más importantes en la televisión, no sólo en Colombia, sino en el mundo y pese a que los tiempos cambien y la tecnología avance, las historias fantasiosas del amor prohibido, de los ricos y pobres, del amor y desamor seguirán rondando nuestras mentes colectivas e individuales, marcándonos los patrones de comportamiento en esta sociedad revolucionada.

Olga Mariela Soacha M.

Fuentes:

1. http://www.lablaa.org/blaavirtual/exhibiciones/historia_tv/television_colombia.htm

2. http://www.colarte.com/actores/General/recuentoTV.asp

3. Ibid http://www.colarte.com/actores/General/recuentoTV.asp

4. Ibid http://www.colarte.com/actores/General/recuentoTV.asp

5. MUÑOZ Clarena, ASQUETA Maria Cristina, MARTÍNEZ Betty, La telenovela:

¿Ritualización antidemocrática del espacio público?, Enero 2002 a diciembre de

2004.

6. COVARRUBIAS Yolanda,  Cuéntame en qué se quedó, Yolanda, capítulo 3, La

familia y su relación con el melodrama televisivo, pág 166.

7. ROURA Asumpta,  “Entre nosotras”.

8. CERVANTES Ana Cecilia, La telenovela colombiana. Un relato que reivindicó las

identidades marginales. Barranquilla, Issn, 2005, pág 3.

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